“… pa poderlo contar”

Ago 21, 2017

Más que Columna, apenas un simple Poste de Humor. 151 (kilos de maruja que se venden por hora en cada Farmacia habilitada)

Que dice doña Calamidá, ¿como le va?. Dios mío, esa carita…
Pere, no me diga nada, ojeras, cara sin maquillaje, termo de café en mano, sin ruleros, despeinada, párpados a media asta… ayer fue el cumple de su marido. Se sabe!!
Asi que tuvo de fiestonga mi vieja eh? Lo que no entiendo, es que, siendo jubilada, pa que corno se sigue levantando a las 7 y se viene pa la esquina, escoba en mano, a limpiar no sé que; porque lo único que hace es barrer sobre lo barrido y chusmear a diestra y siniestra. Anoche durmió 2 horas, se acostó beoda, y hoy al firme.
Debo decirle, además, que le erró de escoba, trajo el lampazo Doña.
Pero si lo que quiere es salir a conocer la vida de los vecinos, cómprese el Diario, si total el pueblo es chiquito, en el pasquín de todos los días se sabe todo. Cierto, mejor ir a la fuente misma. Pero usté en éstas condiciones no va a agarrar ningún dato!! Apenas si se puede mantener en pié. Verla así me hace acordar a mis épocas mozas de antaño, cuando era joven, que salía todos los findes a bailotear. Otras épocas, sin dudas. Con tan solo $200, no solo pagaba la entrada, sino que me agarraba un pedo bárbaro.
Previo paso por la “Confitería” del barrio, el popular Bar y Parrillada “Morrocollo”, atendido por su propio dueño, el cual, si el bar es un Morrocollo, quién mejor pa que lo atienda? Una tortuga, obviamente. El Tortuga Ariel, otra que jabón en polvo!!. Yogui salía, empilchado, perfumado y peinado a la gomina raya pal costado… sé, ríase nomás, usté que se piensa, que nací pelado yo?
Igual el frasco de gomina todavía lo tengo, lo usé poquito por que la peladera arrancó temprano, así que pasé pa la máquina de cortar cabello. Bueno, decía, pasaba por lo del “Tortu” y me tomaba un par de Dunbar, se acuerda Doña? Whisky nacional, si no había Dunbar, le entraba al Mac Pay, 10 pei la medida y “llorando”. Iba solo y loco nomás, me arrinconaba en un rincón, y ahí me quedaba un rato, perdido en mis pensamientos, solucionando el mundo, soñando con un futuro mejor, barajando posibilidades… si hoy en día pudiera volver a ésos momentos, de seguro quizá me hubiera escuchado con más atención, e inclusive a algún pensamiento le hubiera hecho caso, pero taba en otra, mis prioridades eran otras. ¿Cuáles?
A ver, como por ejemplo, hacer “buena letra” con los viejos pa que me habiliten pal finde; procurar que la camisa y el pantalón destinados pal bailongo estén debidamente planchados y almidonados; que la “percanta” de turno vaya pa no terminar solo y abatido; que el espejo no me mienta y me diga que soy el más bonito de todos; asegurarme de que mis hermanas no fueran al mismo lugar que yo, sino me quemaban; saber por lo menos el estribillo de la canción de moda, y si tiene algún pasito de baile aprenderlo; tenía que saber ser economista, teniendo en cuenta que la plata que me dieran me tenía que durar. Otras épocas.
Era un laburo a destajo durante toda la semana, el cual, si me hubiera ido bien en el liceo, en la época que me tenía que ir bien, sin dudas que en el finde me iba a ir mejor, pero siempre fui medio vago pal estudio; ergo, las discusiones con la prestamista mayor (llámese mi madre), siempre estaban a la orden del día. De cualquier manera siempre me las ingeniaba pa conseguir alguna moneda, a como dé lugar, al baile había que ir.
Previo paso pal doblete del Dunbar en el “Morro”, pa entonar el alma; para, en aquel entonces, darme valor y verme más bonito, hoy en día ni el alcohol me salva, ni me veo más bonito y lo único que me da es sueño.
De cualquier manera nunca le gané a nadie, por varias razones: nunca fui muy agraciado en mi aspecto físico, ponele que ligara un algo cuando tenía un poco de pelo, el cual comenzó a desaparecer a eso de los 17 años, mal de pique; en el reparto de cara llegué tarde, no es que fuera feo, tenía la cara desordenada nomás, amén de eso, a los 15, me salió un forúnculo en la narina izquierda, lo que hizo que se me hinchara la cara por la infección, y como secuela, me quedara la nariz misma torcida, apuntando pa la derecha, así que además de boñato, torcido; lo mejor de todo es que sabía hablar, tenía “labia”, podía hacer reír, pero me jugaban en contra 2 cuestiones, la 1era era que en un baile, con la música alta, como que mucho pal diálogo no se prestaba, a menos que fuera en las lentas, pero difícil pa que alguien bailara conmigo en dicho momento, y 2do, es que uno de los efectos que producía el alcohol en mi organismo, era el no poder pronunciar palabra alguna, la intención la tenía, la oración también… no podía decirlas nomás.
Hoy en día le mando un wp, pero antes no existía eso, por lo tanto, taba velado, qué hacía entonces?
Seguía chupando, en consecuencia, terminaba arrastrándome hasta las casas, la cual, bendición de todos los dioses, me quedaba a 1 cuadra del baile. Así terminaba mi finde fiestero, mamau por unanimidá, solo y loco, agarrando menos que antena de goma y ni bajando un calzón ni de la cuerda, pero eso si, me dormía hasta las 5 de la tarde!!
Vaya a acostarse Vecina, yo le hago el 2 y me quedo chusmeando de su parte, páseme el lampazo y présteme un rulero, después le mando un msj con la información, pa la resaca le aconsejo manzana verde, vaya, vaya…

Salú!!

Emilio “Pelado” Machado.

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